Cuando camino por Buenos
Aires me pregunto cuándo seremos amigables con nuestra ciudad. Veo la cantidad de basura que generamos y que
se tira a la calle. La nota que Marina Aizen preparó para Clarín revista, del
29 de abril, me dejó pensando. Habla sobre la huella de carbono que vamos
dejando por este planeta y quiero comentar algunos conceptos que me
sorprendieron. Todo lo que se produce, se consume, hasta nuestra comida generan
gases de efecto invernadero, es decir que en estos procesos vamos dejando huellas,
y se llaman huellas de carbono; hasta las vacas con su digestión dejan
huellas. Es por eso que se
recomienda llevar al mercado bolsas de tela. Las bolsas de plástico tardan 200
años en degradarse, y si en una semana usamos 7 bolsas nuevas, en un año
consumimos 2,5 kg de plástico equivalente a una emisión de 1,5 kg de dióxido de
carbono. El simple hecho de poner a calentar
agua para el mate cocido, usando la pava eléctrica , afecta el medio
ambiente . La huella de carbono que se
genera al hervir dos pavas eléctricas por día, durante un año es de 51 kg.. Por
eso recomiendan hervir la cantidad de agua justa para cada momento. El Gobierno
de la Ciudad en los spots hace hablar a latas y a bolsas de basura con pila de
cartones, porque si la separamos disminuimos nuestra huella. Por cada botella
de pet que se recicla se ahorra un 25%. Todos los días vemos en la veredas,
entre las vías del tren o del subte
cantidades de envases que la
gente tiras luego de consumir su contenido. Lamentablemente es un problema
cultural. Se calcula que 230 kg por año es la huella de carbono que deja una
persona. No se pide no planchar las camisas, pero se pueden obviar toallas y
sábanas. La huella de carbono de una camisa por día por año es 9kg. En
Inglaterra la fábrica de papas fritas Walkers publicó cuál era la huella de
carbono desde la plantación y cosecha de papas hasta el desechado del paquete,
pasando por la fabricación de las papas, la producción de la bolsa y su
envasado y el transporte hasta las bocas de venta del producto. Huella de
carbono y producción orgánica son temas que van de la mano.
Susana Abelson
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