En la Plaza Canadá
del barrio de Retiro, tenemos un tótem. Un tótem es un emblema protector de las
tribus de la costa del Pacífico de Estados Unidos y Canadá. En 1964 se había
colocado uno que fue también un regalo
del pueblo de canadiense y tenía 21
metros de alto. La falta de mantenimiento debilitó sus
cimientos y en febrero de 2008 fue retirado. El que hoy vemos es el segundo, también de
madera de cedro, pero mide 13 mts. Es un
poste ritual.Los tótemes son el símbolo de protección de las tribus. No olvidemos
que son tribus animistas desde antes de la llegada de los europeos. Tanto para
colocarlo como para sacarlo tuvieron que seguir los rituales que los tallistas
indígenas de la tribu Kwa-ki-utl de la isla de Vancouver fueron indicaron. El segundo tótem que llegó, está tallado en
un tronco de cedro rojo, y los motivos que reproduce de animales y figuras geométricas
policromadas negras, blancas, rojas, verdes y amarillas, constituyen la base de
los ritos, la filosofía y las leyendas fundacionales de esta cultura. Las
tallas tienen apariencia humana con cabeza de animales de la región y que para
ellos tiene fuerzas sobrenaturales y atribuciones espirituales.
Usan estas figuras en escudos, frentes
de casas y objetos en general, porque además de protección, contribuyen a la
identificación de los clanes. Se pueden ver sosteniendo las vigas de las casas
enmarcando la entrada, o pueden ser postes conmemorativos y heráldicos, como el
tótem de la Plaza
Canadá.
En la la obra de Borges y María Kodama, “Atlas”,
publicada en 1984, que refiriéndose al tótem decía, -“Nada sabemos de su culto;
razón de más para soñarlo en el crepúsculo dudoso”. Marcelo Magadán, miembro de una consultora privada en
Conservación Arquitectónica, dijo que para el primer tótem, habían dejado unas sencillas
instrucciones de manejo y conservación, como ser una mano de pintura y un
bactericida en la base cada cierta cantidad de años, evidentemente no se
siguieron las instrucciones y comenta que tampoco estaba tan arruinado como
para quitarlo. En fin, internas que nunca conoceremos en profundidad. Espero que los espíritus del tótem y nuestro
respeto al tallador de este tótm, que es hijo del creador del original, inspiren para su cuidado.
Susana Abelson
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