En la mañana del 6 de agosto de 1945 la muerte y el horror cayeron
sobre Hiroshima. En un segundo más de 100.000 personas murieron pero
además los científicos calcularon que sólo después de 70 años crecería
la vida en esa tierra arrasada. Sin embargo en octubre de ese año
asomaron brotes verdes en los árboles de Hiroshima.
El pasado 6
de agosto , en el 67º aniversario de la explosión que cambió el mundo,
el Jardín Botánico de Buenos Aires recibió un sobre con semillas de esos
170 árboles sobrevivientes. ”Quisiera que los niños, alguna vez,
puedan jugar a la sombra de estos árboles”, dijo Francisco Kitagawa,
integrante de la comisión directiva.
El proyecto es crear con
ellas jardines para la paz en Jardines Botánicos de otros países como
Rusia, Holanda, Colombia, Singapur . El Jardín Botánico de Buenos Aires
participará de ese proyecto que necesitará un año de amorosa paciencia y
atención para llegar a obtener arbustos que se transfomarán en árboles.
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