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Otro giro del caleidoscopio 85º jueves 15 de noviembre de 2012 Entrevista a Luz Martínez


Luz Martínez era confeccionista de pret a porter y de ropa para fiesta, pero en un momento de su vida tuvo varias pérdidas personales, de amigos y familiares, que la sumieron en un estado de tristeza y estaba muy acongojada.
Fue entonces cuando se le ocurrió empezar a confeccionar mortajas. Más adelante también se dedicó a los tapizados de ataúdes que actualmente exporta. Además confecciona los mantos que cubren los ataúdes que se depositan en las bóvedas. La costumbre muy difundida de los cementerios parque en los que el cajón va a tierra ha disminuido el pedido de mantos.
Hace ya 20 años que Luz Martínez se dedica esta tarea poco conocida aunque sigue con el diseño y confección de ropa de fiesta y para novias y ropa arreglada en general.
Las mortajas son utilizadas especialmente entre los cristianos. El rito judío usa una especie de pijama. De todas maneras, ninguna cultura occidental sepulta a sus muertos desnudos.
En el caso de militares se acostumbra el uniforme de gala y para funcionarios civiles, el traje de calle.
Los materiales más utilizados son batista, seda, lino. Actualmente hay cierta resistencia a las puntillas porque las de buena calidad son muy caras.
La elección de la última vestimenta es un tema tabú para muchos y por lo tanto no se dejan aclarados deseos o preferencias al respecto.
Luz Martínez trabaja poco para particulares y su mayor producción es para funerarias.
Su profesión le ha hecho comprender que la muerte es una parte de la vida y que debemos considerarla algo natural.

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