Por Susana Abelson
Qué buena la publicidad de la abuela que llama a sus nietos para
hacerles preguntas sobre el uso de la computadora No todos sabemos que
esa mujer tiene más de 80 años y estudió teatro y a partir de esta
publicidad le comenzaron a llegarle propuestas laborales. . Parece
mentira que una abuela sea una buena vendedora para un producto de banda
ancha. Pero no es casual. Detectaron los estudiosos del neuromarketing
que los argentino somos muy receptivos a las propuestas, digamos,
tirando a festivas.
. El neuromarketing sensorial es una
nueva disciplina que estudia los procesos cerebrales que explican la
conducta y la toma de decisiones y apunta a determinar cuáles son los
estímulos emocionales que pueden afectar la compra tanto de forma
positiva como negativa. Según Joseph LeDoux, “las emociones se generan
en el cerebro” y, por lo tanto, la toma de decisiones está influida por
el sistema emocional. Así las estrategias de marketing más exitosas son
las que desencadenan la compra por impulso y las que logran fidelidad a
la marca.
No vamos a negar que en el momento de elegir un producto juega un papel importante lo sensorial,
Entonces?
dónde está el desafío? Está en descubrir las necesidades y deseos no
manifestados por los clientes. Justamente, se estudian las conductas de
compra y las actitudes en la toma de decisiones. En los procesos de
razonar y decidir, las funciones cognitivas predominantes son las
relacionadas con el aprendizaje adquirido, la atención, la memoria y las
emociones.
Cuando compramos lo hacemos por un sentido de
carencia, es decir que hay una necesidad insatisfecha y también un deseo
concreto por un producto o servicio. Los deseos son la forma que toman
las necesidades al ser moldeadas por la sociedad, la cultura y la
propia personalidad de un cliente. Nuestros deseos son prácticamente
ilimitados, no así nuestros recursos. La transformación de los deseos en
demanda efectiva solo se produce cuando existe voluntad de compra y
poder adquisitivo. El neuromarketing busca comprender cómo resuelven los
clientes la tensión generada por ese estado de carencia y permite
descubrir por qué un comprador está dispuesto a pagar más por un
producto. En la Argentina, uno de los pioneros en esta disciplina es el
especialista Néstor Braidot, quien suele explicar que: “una persona
frente a la góndola vive un estímulo desde la metaconciencia que le
dicta qué producto llevar. Existe un área del cerebro que llamamos botón
de compra que varía según los impactos emocionales que se disparan y
esto varía en las diferentes culturas.
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