Por Susana Abelson
Quiero
compartir un texto que me envió mi amiga Noemí
Ryelandt y me hizo reflexionar.
Tiene
que ver con el tiempo, pero el tiempo que tenemos encima. Y mirando por la
ventana de la vida vemos que ésta es un eterno dejarse ir y amerita tener presente que sólo con las manos vacías podremos agarrar
algo nuevo. En unos programas atrás uno
de los Harta de Elsa decía que en las publicidades de cremas de belleza
aparecían mujeres tan jóvenes que no
necesitaban de esas cremas milagrosas. El que no es bello a los veinte, ni
fuerte a los treinta, ni rico a los cuarenta, ni sabio a los cincuenta, nunca
será ni bello, ni fuerte, ni rico, ni sabio. Y cuando miramos para atrás si
recordamos algunos de nuestros disparates lo que da más pena, no es el haberlos
cometido, sino el no poder volver a cometerlos. Y hablando de hacer cosas, tuve
un amigo que siempre repetía: prefiero arrepentirme por hacerlo que
arrepentirme por no hacerlo.
Cuánta
verdad hay en estos versos de la canción de Mercedes Sosa que dicen:
Pasan los años, / y cómo cambia lo que yo siento; / lo que ayer era amor
se va volviendo otro sentimiento.
Con
los años pasamos de la pasión a la compasión y mientras caminamos la vida vamos
madurando y nos damos cuenta de que la edad madura es aquella en la cual nos
sentimos jóvenes pero con mucho más esfuerzo. Y si miramos a
nuestro alrededor notamos que muchas
personas no cumplen los ochenta porque intentan durante demasiado tiempo
quedarse en los cuarenta. A los veinte años reina la voluntad, a los treinta el espíritu, a los
cuarenta el juicio y cuando se pasa de
los sesenta son muy pocas las cosas que nos parecen disparates. Dice Mercedes: Porque vamos viviendo, / viendo las
horas, que van muriendo, / las viejas discusiones se van perdiendo entre las razones…
Si
miramos a nuestro alrededor podemos ver
que los jóvenes van en grupo, los adultos en parejas, y los viejos van
solos. Todos deseamos llegar a viejos y cuando llegamos no nos damos
cuenta y lo negamos.
Cuando
era joven me decía: “ ya verás cuando tenga sesenta años” Tengo sesenta años y
no he visto nada.
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