Por Susana Abelson
“Indocumentados,
la cara invisible de la pobreza” es un estudio realizado en forma
conjunta entre el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad
Católica Argentina (UCA) y el Instituto Abierto para el Desarrollo
Social (IADEPP), el Instituto Abierto para el Desarrollo y Estudio de
Políticas Públicas, una Asociación Civil sin fin de lucro integrada por
jóvenes profesionales con diversas experiencias de gestión de programas
sociales en organismos públicos y privados. En este caso les preocupa
promocionar la ciudadanía, brindando apoyo para lograr el acceso al
Documento Nacional de Identidad para poblaciones nativas e inmigrantes
de países limítrofes. Este tema es muy preocupante En un
artículo de Jorge Álvarez, Director del IADEPP, se lee que en nuestro
país hay 168 mil niños indocumentados, es decir que no fueron
inscriptos por sus padres al nacer. Por ende carecen de una partida de
nacimiento y de un número de DNI. Esto los transforma en invisibles para
las estadísticas o los censos que realiza el Estado. Excluidos, dentro
de los excluidos. Se trata de familias sin ingreso estable, con
condiciones de precariedad habitacional, en muchos casos son hogares
monoparentales a cargo de mujeres, así como hogares con gran cantidad de
niños y familias extendidas. Debemos recordar que hubo un Decreto de
Necesidad y Urgencia para facilitar la inscripción de los chicos. Esa
medida es del año 2009, según la que se anotaban a los chicos en los
registros civiles con la constancia de parto y dos testigos que
acreditaban su identidad. Ahora bien, este trámite, sumado a la
Asignación Universal por Hijo y la digitalización documentaria para los
recién nacidos, nos llevaría a pensar en la erradicación de este
problema. Pero a pesar de esto existe un contingente de niños NN que
nadie contempla, mientras sus vidas transcurren fuera del acceso al
derecho a la identidad. Es una deuda social de la cual nadie puede
desentenderse y en especial en una República que hace gala de su
democracia.
Ese es un grupo que convoca a gente joven y que
entiende que hay que promover el diálogo, el intercambio y el
aprendizaje que surgen de la interacción y el encuentro con el otro. Me
gusta porque no se quedan en el discurso, están en acción y alientan la
participación política de los jóvenes para el fortalecimiento de las
democracias. Sus ejes son el Diálogo, la interacción, las redes, el
aprendizaje y la participación. Están en San Fernando, San Isidro,
Dolores, Escobar, www.iadepp.org . No todo está perdido.
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