Por Elsa I. Scopazzo
Una pregunta de
cultural general es qué ciudad atraviesa determinada ciudad. Todas las
grandes y pequeñas ciudades tienen un río emblemático porque los
asentamientos humanos nacieron siempre a orillas de un río. Son las
llamadas civilizaciones fluviales que durante el neolítico se fueron
asentando junto a cursos de agua y desarrollaron una cultura importante.
Una de ellas, por ejemplo, fue la mesopotámica que en griego
significa “entre ríos”. Estaba entre el Eufrates y el Tigris y fue la
base de otras civilizaciones como la babilónica.
Sabemos que
Egipto dependía del Nilo. Era un río considerado un dios. Es el único de
una vasta región y sin él no habría existido la agricultura ni el
transporte del Imperio. Sus desbordes anuales fertilizaba las tierras y
permitían una agricultura, base de la alimentación de ese pueblo.
Además, era el camino que llevaba los muertos hacia el más allá en
barcas en las que se ponía comida para el largo viaje.
Otro río
sagrado es el Ganges, en la India. Se lo adora como encarnación de la
diosa Ganga. Riega una cuenca de un millón de Km2 y sirve de base
alimenticia de millones de personas.
Las ciudades europeas están
orgullosas de su Támesis, Sena, Tíber, Tajo o Rin, pero los primeros
descubridores y conquistadores que llegaron a América quedaron
asombrados por el tamaño, longitud y caudal de nuestros ríos. En las
crónicas de Indias leemos que esos hombres creían haber llegado a los
paisajes maravillosos de las novelas de caballería por eso pusieron
nombres como California, Amazonas o Florida. Nuestro Río de la Plata fue
llamado Mar dulce por Solís porque no podía concebir que eso fuera un
río.
Todos los cursos de agua son fundamentales para el desarrollo económico de las regiones que atraviesan
No hay comentarios:
Publicar un comentario