El calidoscopio empezó a girar escuchando un fado, el canto popular
urbano de Portugal. En noviembre del 2011,
la Unesco lo puso en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la
Humanidad. Los temas que se cantan en los fados se inspiran en la
melancolía, la nostalgia o pequeñas historias dolorosas del diario vivir
de los barrios humildes, y tiene algunos paralelismos con otros estilos
como el tango y el flamenco.
El fado se acompaña con la
guitarra portuguesa que tiene doce cuerdas y un instrumento llamado
«cítula». Amália Rodrigues es considerada la Embajadora artística de
Portugal, puso emoción y voz de fado a grandes poetas portugueses como
O`Neill, Manuel Alegre, Homem de Melo y Camoens. En una de sus canciones
más célebres «Todo esto es fado» canta:
“Amor, celos, ceniza y fuego, dolor y pecado.
Todo esto existe; todo esto es triste; todo esto es fado.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario