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EMOCIONES Y RENTABILIDAD POR EL LIC. NÉSTOR RABINOVICH



Emociones y rentabilidad 
En diferentes ámbitos se trata sobre estos dos aspectos, las emociones, y la rentabilidad empresaria, con enfoques que parecen disociar la temática. La rentabilidad, los números del negocio, tienen un carril que le es propio. Su medición es relativamente clara. Una radiografía. Pensar en las utilidades, las ganancias, se acerca a la razón, el costo beneficio. Por el otro, circula la reflexión sobre las emociones. Es la energía, el combustible con el que avanzamos. Su medición, difícil. Podemos resaltar su intensidad. 
Pero muy asociada a la visión de quien la percibe o vivencia. 
Es una paradoja, que hoy se “descubra” su existencia …. 
El punto es: cómo impacta lo emocional en la rentabilidad? Veamos: El padre elige sucesor, no va a meterse más, pero ante una diferencia, impone su visión con los supervisores, y avanza con “su manera de hacer las cosas”. El hijo amenaza con irse. El personal asiste asustado a la amenaza de cierre. El jefe de sucursales les dice a los vendedores, “cuando entran acá, dejan sus problemas y sentimientos personales afuera”. Entonces: que queda de ellos, serán entes trabajando y vendiendo? Los hermanos no se ponen de acuerdo sobre como continuar la construcción, ante reclamos de los inversionistas. Gritan, discuten, se levantan y se van. Fin de la reunión, otro episodio de desgaste mutuo. La obra dura tres años, cuando debía terminar en la mitad de tiempo. Quién gana, quién pierde? Marido y mujer. Yo me ocupo de la fábrica, vos del local. No me meto con lo “tuyo”, vos no te metas con lo “mío”. Así, estamos tranquilos. Esa es la estrategia para crecer? 
Inseparables: es indisociable razón y emoción. 
Toda decisión tiene un sustrato emocional. Ser “razonables” es en todo caso lograr aplicar una serie de filtros que permitan identificar variables posibles y consecuencias en dichas decisiones. Tratarlos por separado, priva de energía creativa a nuestra gente. Impactos: es bueno preguntarse, de antemano, por el impacto de las decisiones que tomamos. 
En un doble sentido: impacto desde el
punto de vista de su costo beneficio, y además de como impactan en lo emocional, en uno mismo y otros. Porque ese impacto puede tener consecuencias importantes, a mediano plazo, en los resultados del negocio. El codo de la cañería: la comunicación, los conflictos, las emociones no expresadas, funcionan como el codo de la cañería: es ahí donde se tapan, obstruyendo la salida. Pero son invisibles a los ojos. Se tapan, pero no percibimos cuando o como se inició el proceso. Nos damos cuenta cuando ya está obstruida. Así funciona la emoción ligada a los resultados de la empresa. Obstruyen, pero no sabes cómo, ni cuándo, ni porqué, se comenzó con las dificultades. 
Por eso es tan importante prevenir y dar lugar a la expresión emocional, en los canales y momentos adecuados. Una empresa “obstruida”, rinde menos. Automatismos: solemos actuar en modo automático. Hábitos que se hacen rutina y nos ahorran pensamientos. Pero responder siempre del mismo modo, acarrea problemas, que se pueden hacer insalvables. Por eso es prudente tomar distancia y pensarnos en el modo en que conducimos. Si actuamos en automático, ante la emergencia de lo pasional, los desempeños pierden efectividad. Buen jefe, mal jefe: una manera de identificar las consecuencias en la práctica, es clasificar actitudes, sentimientos que despiertan, y acciones que generan, los liderazgos que podemos definir como bueno o malos. Ahí vamos a darnos cuenta, cómo se afectan los desempeños, y por lo tanto los resultados, según el tipo de liderazgo que ejercemos en los negocios. Nada más ilustrativo. 
Tiempos difíciles: en épocas de crisis, la escasez, la incertidumbre, la ansiedad, llevan a tener reacciones intempestivas, de las cuales en general nos arrepentimos. Pero claro, ya es tarde. Es bueno parar, y compartir visiones con otros, antes de avanzar en caminos sin retorno. Ver lo que quieras ver: solemos “buscar” lo que confirme nuestras ideas y sentimientos. Nos tranquiliza. Pero en tiempo de cambio permanente, es encerrarnos en nosotros. Por eso es tan importante conformar equipos, con miradas distintas, para evitar esos monólogos de pensamiento. 
El encierro concluye en pérdida de competitividad. Emociones en familia: es el ámbito donde emergen lo pasional en su esencia. Relaciones primarias, llevadas al plano empresario. Establecer reglas, consensuar, separar espacios de conversación, promover la comunicación, es esencial para sobrevivir, y no ser arrastrados por amores y odios naturales.  Emociones y rentabilidad: para finalizar, es imposible tratar ambos niveles por separado. Uno afecta al otro, se potencian, para bien o para mal. Por eso, estemos atentos, y no dejemos de abordar ninguno. 
La sustentabilidad del emprendimiento iniciado depende de eso.

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